viernes, diciembre 03, 2010

En Tren a Guadix

Dedicado a ANTONIO SANCHEZ ORTEGA




Viajando en Tren a Guadix.



El reloj, marca las 19 horas de una tarde amarga de agosto, viajando en un tren devorado por los años que parece desgarrarse a su paso por el puente del Salado. En el exterior el calor bochornoso crea brumas envolviendo Sierra Magina

En el vagón, el aire frio va filtrando los huesos, los zagales cansados, corretean abriendo puertas, padres con voz serena vocean nombres diminutos reprimiendo revueltas entre pasillos.

El ruido te envuelve, abres y cierras los ojos al compás del vaivén, La frente resbaladiza se despega del cristal a golpe del traqueteo, divagas acariciando el pasado con papá. Recuerdas las despedidas, inmortalizas los abrazos de años que ibas y venias con la ilusión de verlo en la estación.

- solitario entre la nada; a las mismas horas se decían adiós.

Tras la ventanilla la mirada se pierde en la distancia, los ojos siguen el paisaje entre olivares desolados y tierra sangra,… una encina se aflige entre los espartales, el tren va despacio, cruzando la vía, un camino polvoriento, desértico, adornado con alcaparras y cenizos.

(Papa contaba que los cenizos habían quitado mucha hambre en los tiempos de los cuellos anchos y que las alcaparras en vinagre eran más sabrosas que las aceitunas.-)

Ahora en la edad del ardor sofocante, empiezas a echarlo de menos sabiendo que el tiempo juega a llevárselo.

El silbido avisa la llegada. La gente prepara el equipaje pero nadie se incorpora de los asientos rojizos y agrietados, sobre los que zarandean restos de comida.

-Un silencio lúgubre ciñe el vagón, brotan escalofríos por verle.

El tren se detiene, se abre la puerta y entra una bocanada de aire caliente. Cada segundo es un latido que atormenta el corazón

A lo lejos, en el mismo banco, la está esperando, a la sombra de una cornisa.

-Sollozas apretando dientes asfixiando el llanto, quieres volver a Madrid, que no vas en ese tren, que hay más inviernos por pasar juntos.

Los pies hormiguean la mano húmeda retiene la maleta, deseas encender un cigarrillo aspirarando el humo hasta inundar los pulmones ahogando el dolor embravecido.

Desciendes los peldaños cobijándote del tormentoso sol, avanzas pausadamente desgarrándote en el tiempo.

-Allí esta.

Sosegado, camisa impecable regalo de Navidad ¿Porque la llevará puesta?, pantalón de lino manso, harto de lavadas, sandalias anchurosas para unos pies que dejaron huella, al ponerse en pie su cuerpo se tambalea. Tú alma también

La visera cubre la cabeza ocultando su calvicie, agotado queriendo cambiar el día que le dieron el diagnostico.

-¡Maldita radioterapia! Gritas ahogando las palabras.

De mirada recta y semblante militar solazando una sonrisa

Te abrazó.

La tierra se paró.

Se paró el sol, el viento levanto un halito cubriendo aquel momento en la estación



RosasdeGranada

No hay comentarios: